

San Judas Tadeo estaba íntimamente relacionado
con nuestro Señor por su parentesco con San Joaquín y
Santa Ana, padres de la Santísima Virgen.
Sobrino nieto de estos
dos santos, es a la vez sobrino de María y José, de donde
resulta ser primo de nuestro Señor Jesucristo.
San Judas es hermano del Apóstol Santiago el
Menor. Tenía otros dos hermanos a quienes llama el Evangelio
"hermanos" de Jesús. Cuando nuestro Señor regresó
de Judea a Nazaret, comenzó a enseñar en la sinagoga.
La gente que le oían estaban asombradas y decían: "¿
De dónde le ha llegado tanta sabiduría y ese poder de
hacer milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No se
llama su madre María y sus hermanos Santiago, José, Simón
y Judas?" (Mt 13,54).
La palabra "hermanos" en hebreo comúnmente
significa un pariente próximo. El padre de San Judas era Cleofás.
El nombre de su madre era María, que era pariente próxima
de la Virgen Santísima. Ella también permaneció
junto a la Cruz cuando murió nuestro Señor Jesucristo.
"Cerca de la cruz de Jesús estaban su madre, y la hermana
de su madre , María, esposa de Cleofás, y María
Magdalena" (Jn 19,25).
Durante su adolescencia y juventud, Judas fué
compañero de Jesús. Cuando Jesús comenzó
su vida pública, Judas dejó todo por seguirle. A San Judas
se le llama Tadeo para diferenciarlo de Judas Iscariote que fue el que
vendió a Jesús.
En la noche de la Última Cena le
preguntó a Jesús: "¿Por qué revelas
tus secretos a nosotros y no al mundo?". Jesús le respondió
que esto se debía a que ellos lo amaban a Él y cumplían
sus mandatos y que a quien lo ama y obedece, vienen el Padre, el Hijo
y el Espíritu Santo y forman habitación en su alma (Jn.
14, 22).
Como Apóstol, trabajó con gran celo por
la conversión de los paganos. Fue misionero por toda la Mesopotamia
durante diez años. Regresó a Jerusalén para el
Concilio de los Apóstoles. Después se unió a Simón
en Libia, donde los dos Apóstoles predicaron el Evangelio a los
habitantes de aquel país.
Refiere la tradición que San Judas y San Simón
sufrieron martirio en Suanis, ciudad de Persia, donde habían
trabajado como misioneros. A San Judas le dieron muerte con una cachiporra.
Por eso se le representa con una porra sobre la cabeza. Luego, le cortaron
la cabeza con un hacha. Trasladaron su cuerpo a Roma y sus restos se
veneran ahora en la Basílica de San Pedro.
San Judas es conocido principalmente como autor de
la Carta de su nombre en el Nuevo Testamento. Carta probablemente escrita
antes de la caída de Jerusalén, por los años 62
al 65. En ella, San Judas denuncia las herejías de aquellos primeros
tiempos y pone en guardia a los cristianos contra la seducción
de las falsas doctrinas. Habla del juicio que amenaza a los herejes
por su mala vida y condena los criterios mundanos, la lujuria y "a
quienes por interés adulan a la gente". Anima a los cristianos
a permanecer firmes en la fe y les anuncia que surgirán falsos
maestros, que se burlarán de la Religión, a quienes Dios,
en cambio, les tiene reservada la condenación .
A la soberbia de los malos contrapone la humilde lealtad
del Arcángel San Miguel. Anima a los cristianos a levantar un
edificio espiritual llevando una vida fundada en la fe, el amor a Dios,
la esperanza y la oración. Alienta la práctica del amor
al prójimo; exhorta a los cristianos a que sean pacientes y con
sus vidas virtuosas conviertan a los herejes.
San Judas concluye su carta con una oración
de alabanza a Dios por la Encarnación, pues por ella Jesucristo,
Palabra eterna de Dios, tomó sobre sí nuestra naturaleza
humana para redimirnos.

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